Figura clave de la biología molecular a nivel mundial, la española Margarita Salas (1938-2019) no solo rompió techos de cristal en la ciencia, sino que tejió lazos profundos con América Latina. Su legado inspira hoy a mujeres emprendedoras, científicas y soñadoras que luchan por cambiar el mundo desde el conocimiento y la perseverancia.
Margarita Salas, la ciencia hecha mujer
En un laboratorio madrileño iluminado por la luz tenue de una lámpara de escritorio, una mujer de bata blanca observa con minuciosidad una probeta. Afuera, la década de los 60 transcurre con los ecos de una España marcada por el franquismo, un país donde las mujeres aún luchan por ser reconocidas más allá de las tareas domésticas o los roles tradicionales. Dentro de aquel laboratorio, sin embargo, una mente brillante desafía el status quo con cada experimento. Se llama Margarita Salas, y está a punto de revolucionar la biología molecular.
Nacida en Canero, Asturias, en 1938, Margarita Salas fue desde pequeña una niña inquieta, fascinada por las ciencias. Contra las expectativas de una sociedad que no concebía a la mujer como protagonista del ámbito científico, Salas decidió estudiar Química en la Universidad Complutense de Madrid. Allí comenzó un camino que la llevaría a convertirse en una de las científicas más influyentes del siglo XX, no solo en España, sino en el mundo entero.
Una pionera en tierra árida
Margarita Salas no solo tuvo que enfrentarse a los desafíos propios de la investigación científica, sino también a los prejuicios profundamente arraigados en su entorno académico. En una entrevista, recordaba cómo muchas veces la confundían con la secretaria del laboratorio o cómo le sugerían dejar la carrera científica para dedicarse a su familia.
Pero Salas persistió. Fue discípula del Nobel Severo Ochoa en Nueva York, donde comenzó a especializarse en genética molecular. Regresó a España con una idea clara: fundar una escuela de biología molecular en un país donde esta disciplina apenas existía. Lo logró. Y lo hizo desde el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del que fue fundadora junto a su esposo, Eladio Viñuela, y donde desarrolló investigaciones fundamentales.
Su hallazgo más conocido fue el estudio del virus bacteriófago Phi29, una investigación que revolucionó las técnicas de amplificación del ADN y permitió importantes avances en la medicina forense, la oncología, la arqueología y la biotecnología. Gracias a sus aportes, España pudo registrar una de sus primeras patentes en biotecnología, que generó durante años más ingresos que ninguna otra en el país.
La voz femenina en la ciencia
Pero más allá de su aporte científico, Margarita Salas fue una voz fundamental en la reivindicación del papel de la mujer en la ciencia. Sin alzar la voz de forma estridente, con la autoridad tranquila que otorgan el conocimiento y la trayectoria, fue abriendo espacios para las nuevas generaciones. Fue la primera mujer en presidir el Instituto de España, y la primera mujer científica en formar parte de la Real Academia Española. En cada entrevista, en cada clase, en cada charla con jóvenes investigadoras, insistía en lo mismo: “La mujer tiene que confiar en sí misma y luchar por sus ideas.”
No fueron palabras vacías. Lo vivió en carne propia: conciliando su carrera con la maternidad, enfrentando el machismo del sistema científico, resistiendo con dignidad la invisibilización de su trabajo. Lo hizo sin perder la sonrisa, sin renunciar nunca a su vocación.
Puentes con América Latina
Aunque su nombre brilló en Europa y Estados Unidos, Margarita Salas mantuvo siempre una relación cercana con las redes científicas de América Latina. Participó activamente en congresos internacionales, asesoró a jóvenes investigadores e impulsó colaboraciones entre instituciones españolas y latinoamericanas. Su visión era clara: el conocimiento no tiene fronteras, y el talento tampoco.
Sus vínculos con científicas de países como México, Argentina, Chile, Colombia o Perú fueron también un modo de tender la mano a quienes, como ella décadas antes, buscaban abrirse paso en un mundo adverso. En esos intercambios, Salas no solo compartía su experiencia, sino también un mensaje poderoso de sororidad y resistencia.
Un legado que no se apaga
Margarita Salas falleció en noviembre de 2019, pero su legado sigue encendido como una llama que inspira. Su figura es hoy referente ineludible para mujeres en la ciencia, el emprendimiento y la innovación. Su historia demuestra que la excelencia profesional no está reñida con la sensibilidad ni con el compromiso social.
En un mundo donde aún se cuestiona la autoridad de las mujeres en el ámbito científico y empresarial, Salas representa la prueba viviente de que el talento y la perseverancia pueden romper cualquier límite. Fue emprendedora en el sentido más profundo del término: una mujer que imaginó un futuro distinto, trabajó para construirlo y dejó una huella imposible de borrar.
Llamado a la acción para nuestras lectoras
En tiempos donde las mujeres emprendedoras enfrentan nuevos desafíos, recordar figuras como la de Margarita Salas no es un acto nostálgico, sino una herramienta de empoderamiento. Su vida nos dice que el conocimiento es poder, y que la pasión puede transformar el mundo. Que las mujeres pueden liderar, investigar, crear, innovar, romper moldes.
Toma el testigo de Margarita Salas. Emprende, investiga, sueña.
Porque como ella dijo una vez: “La ciencia no tiene género. Tiene talento.”

















