Una herencia compartida en expansión
En un mundo hiperconectado y multilingüe, el español y el portugués viven una nueva edad de oro. No solo son lenguas de cultura: se han convertido en activos estratégicos en la economía del conocimiento, la educación global y la inteligencia artificial.
El Instituto Cervantes, en su informe El español: una lengua viva 2024, destaca que casi 600 millones de personas hablan español, lo que lo convierte en la segunda lengua materna más hablada del mundo y la tercera más usada en internet.
En paralelo, el Instituto Camões señala que el portugués alcanza ya más de 260 millones de hablantes y es el idioma con mayor proyección de crecimiento en África.
Más que números, ambos idiomas representan una comunidad cultural diversa y viva que extiende su influencia desde América Latina y la Península Ibérica hasta África, Asia y las redes digitales del planeta.
Lenguas que se digitalizan: inteligencia artificial y cultura de datos
La revolución tecnológica también tiene acento iberoamericano. En el ámbito de la inteligencia artificial (IA), el desafío es garantizar que el español y el portugués estén bien representados en los modelos lingüísticos globales.
Según el Informe UNESCO sobre Diversidad Lingüística y Tecnologías 2024, “la mayoría de los algoritmos de IA se entrenan en inglés, lo que genera una brecha cultural y de representación de las lenguas del sur global”.
Sin embargo, iniciativas como IberIA, proyecto conjunto de universidades y centros tecnológicos de España, Portugal y América Latina, buscan desarrollar modelos de lenguaje inclusivos para IA que integren el español y el portugués en sus variedades regionales.
El Instituto Cervantes subraya que “la lengua no es solo un medio de comunicación, sino una forma de pensamiento”. Incorporar nuestras lenguas a la IA no es una cuestión técnica, sino una decisión de soberanía cultural y cognitiva.
Educación global: el idioma como puente y oportunidad
En la educación, el crecimiento del español y el portugués es también tangible. Más de 24 millones de personas estudian español como lengua extranjera, con fuerte presencia en Estados Unidos, Brasil, Francia y Reino Unido.
Por su parte, el Instituto Camões informa que el portugués es el idioma europeo con mayor expansión educativa en Asia y África, especialmente en Angola, Mozambique y Timor Oriental, donde se asocia a la movilidad académica y laboral.
El multilingüismo ibérico, que durante siglos se percibió como división, hoy se entiende como ventaja estratégica: las redes culturales, las universidades y las plataformas digitales iberoamericanas promueven programas conjuntos para fortalecer la enseñanza de ambos idiomas y su proyección internacional.
En 2024, la UNESCO destacó el “potencial del español y el portugués como lenguas puente” en proyectos de cooperación Sur-Sur, impulsando valores de diversidad lingüística y conocimiento compartido.
Identidad iberoamericana en la era digital
La fuerza del español y el portugués no se limita al número de hablantes. Es también una cuestión de identidad compartida. Ambos idiomas llevan consigo una historia de mestizaje, creación y resistencia que hoy encuentra nuevos formatos: series, videojuegos, pódcast, inteligencia artificial y plataformas culturales que cruzan fronteras.
En palabras de la escritora brasileña Conceição Evaristo, citada por Letras Libres, “nuestras lenguas son cuerpos vivos, mestizos, en constante transformación”. Esa vitalidad define a la comunidad iberoamericana del siglo XXI: plural, interconectada y orgullosa de su diversidad.
Desde el español de Buenos Aires al portugués de Lisboa, desde el andaluz digital hasta el portuñol de frontera, la lengua se vuelve territorio, memoria y futuro.
Retos y oportunidades
Aunque su expansión es indiscutible, existen desafíos que marcarán los próximos años:
- Infrarepresentación en la IA global: solo el 6 % de los grandes modelos de lenguaje se entrenan con corpus en español o portugués.
- Competencia educativa internacional: garantizar la calidad en la enseñanza y certificación de ambos idiomas será clave.
- Preservación de la diversidad interna: proteger dialectos, lenguas indígenas y variedades locales frente a la homogeneización digital.
Frente a estos retos, Iberoamérica posee una ventaja: su ecosistema cultural común, su juventud demográfica y su potencial creativo.

















