Ciencia con nombre de mujer: las investigadoras iberoamericanas que están cambiando el futuro

Ciencia con nombre de mujer: las investigadoras iberoamericanas que están cambiando el futuro

Desde los laboratorios hasta la selva amazónica, estas mujeres desafían estigmas y proyectan con sus hallazgos un nuevo horizonte para la región. Aquí tres historias de ciencia, resistencia y futuro.


Contexto: avances y obstáculos en Iberoamérica

La ciencia en femenino está avanzando en Iberoamérica: en países como Argentina, Paraguay y Uruguay, ya más del 50 % del cuerpo científico está conformado por mujeres.

Sin embargo, la participación no garantiza el liderazgo: los techos de cristal, la brecha en financiamiento y la discontinuidad en las trayectorias siguen siendo barreras persistentes. En España, por ejemplo, el 63 % del personal investigador del Hospital Nacional de Parapléjicos son mujeres, pero solo cuatro dirigen equipos.

Para que la ciencia con nombre de mujer cobre sentido real, esas barreras estructurales deben romperse, y contar historias visibles ayuda a reafirmar que la ciencia también es femenina.


Elena Zambrano González: nutrición, epigenética y salud transgeneracional

La científica mexicana Elena Zambrano González acaba de convertirse en la primera persona latinoamericana —y la segunda mujer a nivel mundial— en recibir la Medalla David Barker, el máximo galardón en el estudio de los orígenes del desarrollo y la salud.

Su trabajo explora cómo la nutrición materna y paterna modula el riesgo de enfermedades crónicas en generaciones futuras: un enfoque epigenético con implicaciones profundas en políticas de salud pública.

Zambrano se desempeña como docente en la Facultad de Química de la UNAM y en el Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.


Rosa Vásquez Espinoza: ciencia que arraiga en la Amazonía

La científica peruana Rosa Vásquez Espinoza fue reconocida con el Premio Internacional UNESCO–Al Fozan 2025 por su trabajo pionero que integra innovación científica y saberes indígenas para la protección ambiental en la Amazonía.

Como fundadora de Amazon Research Internacional, sus proyectos buscan regenerar biodiversidad, fortalecer conocimientos ancestrales y proponer nuevas vías de adaptación climática desde el territorio.

Su enfoque interdisciplinario articula ecología, biología molecular, participación comunitaria y diplomacia de la naturaleza.


Patricia Castillo Briceño: océanos, cambio climático y diplomacia científica

La bióloga ecuatoriana Patricia Castillo Briceño combina la investigación marina con la acción institucional. Fue la primera ecuatoriana en ser elegida representante de América Latina y el Caribe en la organización OWSD (Mujeres en Ciencia para el Mundo en Desarrollo).

Uno de sus campos de trabajo es la acidificación oceánica y los ecosistemas marinos ecuatoriales, con aplicaciones para la acuicultura sostenible y la mitigación ambiental. Además ha impulsado políticas para incorporar sus hallazgos en normativas nacionales.

Castillo es cofundadora de la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas y promueve la vinculación entre ciencia, políticas públicas y diplomacia científica.


Otras voces: ciencia emergente y diversidad

Acompañan este tejido de innovación otras investigadoras como Sandra Rodil Posada (México), experta en nanomateriales y reciente ganadora del Premio «Para las Mujeres en la Ciencia» de L’Oréal/UNESCO.

También destaca Sonia Guimarães (Brasil), la primera mujer negra en doctorarse en Física en su país y pionera en promover la inclusión racial en STEM.

Y no menos relevante es Marcela Vidal (Chile), herpetóloga y divulgadora científica comprometida con la conservación de anfibios y reptiles nativos, y con la formación de nuevas generaciones en regiones menos atendidas.

Cada una aporta desde distintas líneas —biología, física, ecología, materiales— y todas comparten la apuesta: hacer ciencia con nombre de mujer, visibilizar trayectorias y transformar paradigmas.


Lecciones para el presente y el futuro

Estas científicas demuestran que el talento no tiene género, pero el sistema sí tiene sesgos: retener, financiar y promover científicas requiere acciones estructurales.

Es urgente crear redes transnacionales en Iberoamérica para mentoría, colaboración y visibilidad. También políticas públicas que reconozcan la ciencia ubicada en territorios con menos recursos.

Además, la ciencia debe dialogar con las comunidades: los saberes locales —indígenas, ancestrales— son aliados en la innovación, no obstáculos.

La visibilidad también es acto de justicia: contar estas historias inspira a niñas y jóvenes que aún no se ven reflejadas entre reactivos, microscopios y ecuaciones.

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